¿Qué es y qué no es el veganismo?

Cuando hablamos u oímos el concepto ‘veganismo‘, comúnmente lo relacionamos con un tipo de alimentación que limita prohíbe cierto ingredientes, o con un modo o estilo de vida saludable. Muchas veces confundido o relacionado con el vegetarianismo, el veganismo no es en realidad, nada de esto.  El veganismo es un principio ético, es la respuesta o postura a una explotación, a la explotación de los animales por parte del ser humano en este caso. Es una postura que exige el cese de la dominación de una especie -la humana- por sobre todas las otras especies -el resto de animales-.

A modo de introducción, debemos saber que el concepto de ‘vegan‘ (que en español será utilizado como vegano/a) fue acuñado por Donald Watson en noviembre del año 1944, tras la salida de este junto a otros seis miembros de la Sociedad Vegetariana, para posteriormente formar (a modo de respuesta) la Sociedad Vegana. Desde entonces, cada primero de noviembre se celebra el ‘día mundial del veganismo‘. El término ‘vegan‘ tiene la misma palabra raíz que la palabra ‘vegetarian’, sin embargo busca distinguirse de este último, al dejar de lado todo producto de origen animal (no solo en el mundo de los alimentos), y además ser una respuesta ética y no un estilo de vida que busque beneficios personales, como lo es el vegetarianismo.

Leslie Cross, quien también fue miembro fundador de la Sociedad Vegana (1944), nos entrega recién en 1951 la primera definición oficial del concepto de veganismo.

“Veganismo es el principio abolicionista sobre la explotación de los animales por parte del hombre. El aspecto positivo de esta definición negativa (no-explotación) es la concesión de libertad. En una palabra: emancipación.

Veganismo será definido como el principio de la emancipación de los animales de la explotación por parte de los seres humanos”

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Lamentablemente, la falta de información, el exceso de buenas intenciones y el sentimiento de necesidad de actuar inmediatamente por parte de ciertos activistas y organizaciones, han logrado que el concepto de veganismo sea manipulado y deformado. Parte de los errores que ocurren en el proceso de difusión del veganismo es difundirlo como una ‘dieta‘, como un ‘estilo de vida‘ o como una ‘elección personal‘. Primero que todo (con respecto a los errores en la difusión), decir que el veganismo es una ‘dieta‘ es limitar la utilización/explotación animal únicamente a este ámbito, pasando por alto o derechamente ignorando el resto de ‘formas de explotación‘, como lo son la vestimenta (lana, cuero, plumas), la experimentación (vivisección, pruebas de toxicidad), la entretención (zoológicos, circos, tauromaquia), entre otras como lo son los animales utilizados como compañía y los animales utilizados como fuerza de trabajo. En segundo lugar, difundir el veganismo como un ‘estilo de vida‘ lo que hace es indicarle al receptor de este mensaje, que es tan válido respetar a los animales, cómo no hacerlo. Si utilizáramos esta misma lógica, con respecto a los Derechos Humanos, definitivamente no funcionaría. Respetar los Derechos Humanos no es un estilo de vida, es al igual que el veganismo, una obligación moral. Finalmente, decir que el veganismo es una ‘elección personal‘ es simplemente ignorar a las víctimas de la explotación animal. Las elecciones personales no dañan a otros, simplemente nos afectan de manera individual, por eso son ‘personales’.

Otro de los mitos o errores de difusión respecto al veganismo, dice que este se asume o se puede asumir por otros motivos distintos de la ética. De esta manera existirían ‘veganos‘ por salud o ‘veganos‘ por el medio ambiente. Esto último no es cierto. Los beneficios en la salud de quien lleve a la práctica el veganismo, o los beneficios medioambientales que se puedan generar por la práctica del veganismo son justamente eso, beneficios. El veganismo no busca beneficios, pues, aunque estos dos factores no existiesen (salud – medioambiente) aún así el veganismo sería la respuesta correcta frente a la explotación animal. El veganismo es por los animales, o no es veganismo, así de sencillo. En estricto rigor alguien que es ‘vegano por salud‘ sería mejor definido como un ‘vegetariano estricto‘ y alguien que se define como ‘vegano por el medio ambiente‘ es en realidad un ecologista o un ambientalista.

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Como definición propia, el veganismo es primero que todo, un proceso mental y luego una puesta en práctica. Proceso mental necesario de recorrer porque es en el donde finalmente le otorgamos consideración moral a los demás animales que habitan el mundo con nosotros. Es un proceso cuyo origen es distinto en todos nosotros. Para algunos será un video o una imagen, para otros será una discusión o un debate. Este es el inicio de la destrucción de nuestra mentalidad especista, pero solo el inicio. Independiente del origen, esta nueva idea nos indica rápidamente una cosa; debemos dejar de ser parte de esto, lo que nos lleva a la puesta en práctica del veganismo. Con respecto a esto último, el veganismo se opone directamente a la utilización de los animales, por lo tanto, deja de lado todo producto o práctica que involucre la utilización/explotación de ellos.

De esta manera, el veganismo se convierte en una unificación de dos factores, la mentalidad anti-especista (1) y la práctica de esta idea en la cotidianeidad (2) . Haremos un breve recorrido por estos dos puntos.

(1) La mentalidad anti-especista: El especismo es la discriminación arbitraria con base en la especie, así como el racismo es la discriminación arbitraria con base en la raza. Maximiza la consideración moral hacia los seres humanos, a la vez que la minimiza hacia el resto de animales. De esta manera (según esta mentalidad), no existe nada de malo en dar uso a los animales no-humanos bajo todos los roles que nosotros mismos como especie humana les otorgamos (alimentación-vestimenta-experimentación-entretención), pues, en otras palabras, sólo existen para sernos útiles. El anti-especismo es exactamente lo opuesto, es equiparar el respeto y equilibrar la balanza. El anti-especismo es, evidentemente, la negación del especismo.

(2) La puesta en práctica: Día a día vivimos sin cuestionarnos qué consecuencias trae nuestro consumo, nuestras prácticas, incluso nuestro lenguaje, hasta que asumimos el veganismo como nuestra postura. El veganismo llevado a la práctica cotidiana es tan simple como ser consecuente con el punto (1). Debemos entonces, dejar atrás todo producto que implique la utilización de animales, ejemplos lamentablemente existen miles; cuero, carnes de todo tipo, leche, queso, huevo, lana, por mencionar los visiblemente más obvios. También debemos posicionarnos en contra de lugares que atentan directamente contra la libertad de los animales, y que los consideran como animales para entretención; zoológicos, circos, acuarios, además de todo deporte que los considere dentro de sus prácticas. Finalmente, el veganismo también se opone tanto a la utilización de animales para experimentación (pruebas de toxicología, testeo de productos de belleza, etc), como a la utilización de animales como compañía (criaderos de perros de raza y posterior comercialización de ellos, por poner un único ejemplo).

A estos dos puntos unificados, podríamos incluso agregarle un tercer factor, los Derechos Animales. Cuando hablamos de ‘Derechos Animales‘, por supuesto que no estamos exigiendo el derecho a educación y vivienda para determinada especie, en realidad estamos hablando de derechos fundamentales que vendrían siendo un ‘siguiente paso‘ en esta nueva relación que el veganismo busca formar entre humano y el resto de animales. Los Derechos Animales vendrían a complementar el veganismo, asegurando para los animales no-humanos el respeto de sus intereses fundamentales. Estos intereses no son muy distintos a los nuestros, y son algo que todos los animales con capacidad de sentir compartimos. Entre ellos encontramos el evitar el dolor, el prolongar al máximo nuestra vida, la libertad, la integridad física, entre otros.

Tom Regan (1938-2017) fue un filósofo estadounidense que se especializó en la teoría de los derechos animales, dejándonos frases como la siguiente:

“La filosofía de los Derechos Animales sólo exige que la lógica sea respetada en cada argumento que al explicar razonadamente el valor inherente de los seres humanos implique también que otros animales poseen el mismo e igual valor. Y en cada argumento que al explicar razonadamente los derechos de los seres humanos a ser tratados con respeto también implique que otros animales tienen igualmente los mismos derechos y el mismo e igual valor”

De esta manera, podemos concluir que, el veganismo sólo exige para los animales, lo que nosotros exigimos para nosotros mismos, respeto. El veganismo no es más que ser consecuente con los valores que todos tenemos. Es solo el primer paso que debemos dar para la construcción de una nueva relación entre nosotros y el resto de animales que comparte el mundo con nosotros. Debemos entender que no están para nosotros, están con nosotros. Los animales no-humanos no están para satisfacer nuestros intereses, pues ellos como seres sintientes -al igual que nosotros- cuentan con sus intereses propios que tenemos la obligación de respetar.

Victor Manuel

 

10 pensamientos en “¿Qué es y qué no es el veganismo?

  1. Luis Tovar

    Hola, Víctor.

    Si me permites una observación, quisiera apuntar respecto de la parte que mencionas como “anti-especismo”, que la explicación que expones, aunque correcta en lo esencial, se ajustaría más bien a lo que entendemos por antropocentrismo. El antropocentrismo es un tipo de especismo. Se trata sin duda de la forma más común de especismo; aunque no necesariamente la única. El especismo es la discriminación moral basada en la especie; cualquier especie, y no sólo la humana.

    Así, pienso que podríamos decir más correctamente que el veganismo se opone al antropocentrismo, es decir, a la dominación humana sobre los demás animales. Al igual que el feminismo se opone especificamente al machismo —la dominación masculina sobre las mujeres— que es un tipo de sexismo; la forma más común de sexismo.

    El veganismo, según fue definido, significa oponerse a la idea de que la especie humana tiene derecho a dominar y explotar a los otros animales. La perspectiva vegana no plantea en sí misma que todas las especies tengan un igual valor moral —aunque tampoco lo niega— sino que se limita a señalar que los demás animales tienen derecho a vivir libres de explotación e independientes del dominio humano. Punto.

    En definitiva, el veganismo no implica necesariamente el rechazo al especismo en general sino que se limita a postular que los otros animales no deben ser considerados medios para los los fines humanos; es decir, no deben ser tratados como objetos/recursos/mercancías para beneficio humano. Este enfoque corresponde actualmente con la propuesta del profesor Gary Francione, centrada en reconocer el derecho fundamental de los animales a no ser propiedad humana.

    Ahora bien, a partir del veganismo como base moral podemos construir una nueva relación con los demás animales, y extender la consideración moral a otros aspectos, pero el veganismo como tal se centraría específicamente en el punto mencionado.

    Un saludo.

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    1. veganismodesdecero Autor de la entrada

      Hola Luis!

      Nuevamente agradecido por tu tiempo. Como sabrás estoy recién aprendiendo y tus comentarios y tu trabajo en general me ayuda mucho a continuar aprendiendo. Si hay algo que he podido concluir es que nunca sabré todo con respecto a este tema. Algo hermoso y perturbador al mismo tiempo.

      Con respecto a tu comentario, creo que no me quedó del todo claro. Entiendo que puedo haber definido ‘anti-especismo’ de tal manera que en realidad estaba definiendo antropocentrismo y que -como dices tu- este último sería solo una forma de especismo, pero no la única. La pregunta que me inquieta con respecto a eso es, ¿qué formas no antropocéntricas de especismo pueden haber?

      Por último, en tu penúltimo párrafo, expones que “el veganismo no implica necesariamente el rechazo al especismo en general”. Tampoco esto me queda claro. Al menos hasta donde yo tenía entendido, el veganismo es necesariamente contrario al especismo. Para mi -que puedo estar equivocado- el veganismo es la negación del especismo.

      Saludos y quedo atento a tus comentarios !

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      1. Luis Tovar

        Hola, Víctor. Gracias por tu atención. Intentaré explicarme de manera clara y concisa.

        En el contexto puramente teórico no habría duda de que el especismo y el antropocentrismo son conceptos diferentes, aunque relacionados. Por ejemplo, alguien podría postular que sólo los caracoles merecen consideración moral. Esto sería una forma de especismo distinta del antropocentrismo. Sin embargo, en la vida práctica el antropocentrismo es la forma omnipresente y casi exclusiva de especismo que encontramos. Por esto, resulta comprensible que a menudo usemos ambos términos como sinónimos, aunque estrictamente hablando no lo sean.

        ¿Aparte del antropocentrismo podemos encontrar otras formas distintas de especismo? Creo que sí. Por ejemplo, la misantropía, a nivel ideológico, se puede considerar una forma de especismo en el sentido de tener prejuicios específicos contra la especie humana. Algunas personas creen que la humanidad es un horror viviente, que no merece respeto, y debería dejar de existir. Así, la misantropía sería un especismo opuesto al antropocentrismo. Puede que se trate de una forma de especismo muy marginal, pero no por ello deja de ser algo real.

        Otras formas de especismo no antropocéntrico podemos encontrarlas en aquellos planteamientos que proponen que sólo determinadas especies merecen consideración moral. Por ejemplo, el denominado “Proyecto Gran Simio” propone que sólo los grandes primates sean reconocidos como sujetos de derechos, además de los humanos. Asimismo, existen propuestas similares que se centran sólo en los animales mamíferos y excluyen al resto de animales. Es cierto que estas nuevas formas de especismo proponen criterios discriminatorios con un claro trasfondo antropocéntrico —en tanto que se fijan en aquellas especies más parecidas a la humana— pero ya no representan el clásico antropocentrismo, sino nuevas formas de especismo. La autora Joan Dunayer lo explica así en su obra “Speciesism”.

        Por otro lado, cuando señalo que “el veganismo no implica necesariamente el rechazo al especismo en general” no me refiero a que el veganismo acepte el especismo sino que me refiero a que el veganismo se refiere de forma exclusiva al problema de la dominación y la explotación humana sobre los demás animales.Hay otros problemas morales aparte de la dominación y explotación sobre los otros seres sintientes. Por ejemplo, la contaminación y la destrucción del ecosistema son problemas muy graves que están dañando directamente a los animales, pero existen aparte del tema de la explotación animal.

        Ahora bien, dentro del ámbito al que se refiere el veganismo —la explotación animal— no es aceptable el especismo. El veganismo señala muy claramente que todos los animales deben estar libres de dominación humana. Entendamos “animales” como forma abreviada de referirnos a los animales no humanos. No obstante, considero que el veganismo debería ser entendido mejor como la oposición al antropocentrismo, entendido como la supremacía humana sobre los demás animales, que como un rechazo general al especismo, porque el especismo abarca más categorías aparte de la explotación.

        A mi modo de ver, es muy importante tener claro que el veganismo es sólo una parte de la ética y no la ética en su totalidad. A partir del veganismo —a partir de rechazar la cosificación y dominación de los animales— podemos construir una nueva relación moral con los demás animales, basada en la filosofía de los Derechos Animales, en la que no sólo rechazamos discriminarlos y explotarlos sino que también evitamos dañarlos en otras formas y favorecemos que vivan sus vidas libres e independientes. Por supuesto, yo tengo muy claro que el rechazo al especismo sólo puede comenzar a partir del veganismo. Cuando yo hablo de veganismo me refiero siempre a su definición original.

        Te agradezco que habilites tu blog para el debate y la discusión civilizada y espero que estas observaciones puedan resultarte de utilidad.

        Un saludo.

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      2. veganismodesdecero Autor de la entrada

        Hola Luis!

        Me disculpo por tardar en contestar, había tenido unos problemas con el internet que me imposibilitaba entrar al blog.

        Con respecto a tu ultima respuesta, me queda todo mucho más claro que con respecto a la primera intervención. No obstante, aún así hay elementos que no logro distinguir. Por ejemplo, si alguien postula que solo los caracoles merecen consideración moral, este ejemplo, ¿no sería también antropocéntrico, entendiendo que es un juicio emitido por un sujeto perteneciente a determinada especie y que desde esta mirada -antropocéntrica (?)- selecciona de manera arbitraria a quien considerar moralmente y a quienes no? Lo mismo con el ejemplo del “Proyecto Gran Simio” que reconoce más a aquellas especies que presentan mayores semejanzas con respecto a la nuestra. Corrigeme si me equivoco.

        Con respecto al ejemplo de la misantropía, creo que llevas razón. Mi error ahí es haber entendido el ‘especismo’ como una discriminación arbitrarias dirigida hacia *otras* especies unicamente y no como una discriminación que podía ser aplicada dentro de la propia.

        Para finalizar, también me queda claro que es el veganismo con respecto a los Derechos Animales. No lo había visto de esa manera. El veganismo es entonces el piso para la construcción de una nueva relación con el resto de animales, donde si aplicamos -reconocemos- los Derechos Animales estaríamos abarcando muchos otros factores para que esta nueva relación sea mucho más justa y armoniosa.

        Un saludo Luis, y como siempre, quedo atento a tus comentarios.

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  2. Luis Tovar

    Hola, Víctor.

    Por algún motivo no me aparece la casilla de “responder” en tu último comentario, así que escribo aquí.

    Yo considero que el hecho de que el sujeto que emite determinado juicio pertenezca a la especie humana no equivaldría a que dicho juicio sea antropocéntrico, desde el punto de vista moral. Para que fuera antropocéntrico a este nivel, dicho juicio debería basarse en un argumento basado en la centralidad moral de la especie humana. Esto es, que la especie humana —el concepto que uno tenga de lo que es la especie humana— sea la referencia para determinar la consideración moral. Pero el simple hecho de señalar, por ejemplo, que sólo los caracoles merecen consideración moral no tendría nada de antropocéntrico. Eso lo podría decir un ser de la especie humana o de cualquier otra especie que tuviera el desarrollo intelectivo suficiente para razonar juicios morales. Aquí la especie humana no aparece por ningún lado en el propio criterio de consideración moral. Por tanto, entiendo que no estaríamos en un caso de antropocentrismo, moralmente hablando.

    El solo hecho de que el sujeto que emite un juicio moral sea humano no convierte dicho juicio en antropocéntrico desde el punto de vista moral, salvo que dicho juicio estuviera fundamentado en algún criterio o razonamiento que privilegiara moralmente de algún modo a la especie humana. Ahora bien, otra cosa distinta es que un ser humano como individuo está condicionado por cualidades cognitivas específicas que están asociadas a lo que entendemos por ser humano. Desde este punto de vista, podríamos decir que su conocimiento del mundo sería antropocéntrico desde un punto de vista epistemológico, en tanto que un ser humano no puede conocer el mundo fuera de la óptica particular que está asociada a la condición humana. Recordando aquel conocido artículo de Thomas Nagel, titulado “What is it like to be a bat?”, debemos reconocer que siendo humanos no podemos saber cómo es en concreto la experiencia subjetiva del mundo de un murciélago. Su manera de percibir conscientemente debe ser probablemente muy distinta a la nuestra. Ser un murciélago es una perspectiva subjetiva peculiar diferente a la de ser un humano. Esta reflexión se remonta por lo menos a Kant, cuando explicaba en su famosa “Crítica de la Razón Pura” que nuestro conocimiento está supeditado necesariamente a nuestra constitución humana y que no podemos conocer el mundo de forma directa sino sólo a través de una perspectiva particular y subjetiva.

    En conclusión, podemos discernir que el antropocentrismo puede tener varios sentidos, y que el antropocentrismo moral sería sólo uno de ellos. Aunque nuestros juicios estén intrínsecamente filtrados por nuestra capacidad cognitiva limitada por la biología y la cultura humana, esto no significa que nuestro razonamiento moral deba ser antropocéntrico. Del antropocentrismo epistemológico quizás no podamos salir, pero sí podemos salir del antropocentrismo moral razonando en base a la lógica que todos los seres dotados de sensación merecen una misma consideración moral básica, sin distinción de especie.

    Un saludo.

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