Maltrato vs Explotación

Es cotidiano leer, escuchar o ver dentro del mundo animalista la masividad de la palabra maltrato o sufrimiento (que utilizaremos como sinónimos en esta entrada), haciendo alusión a los terribles procesos por los que los animales de distintas especies pasan para satisfacer necesidades humanas. Muchas organizaciones de “protección animal” basan campañas completas (que pueden durar años) en contra del maltrato o sufrimiento animal, generalmente relacionadas a deportes con utilización de animales, o a los mal llamados animales de compañía. Se cree desde ahí que, el fin o incluso la disminución del maltrato animal constituye un avance en cuanto a la relación que hoy por hoy mantenemos con los animales no humanos, pues hemos normalizado hasta tal punto el especismo, que ya ni siquiera nos cuestionamos el verdadero problema de fondo; la explotación o utilización animal.

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El error más visible del concepto de maltrato animal es la subjetividad implícita en este. Algo que para mi es un maltrato, para otros puede no serlo. De hecho, con respecto a esto último, constituye un argumento bastante recurrente desde aquellos sujetos que defienden la existencia de lugares como los mataderos, por ejemplo, argumentando que antes de ser asesinados, los animales que pasan por ese proceso, son anestesiados para evitarles sufrimiento. La pregunta que rápidamente debemos hacernos es; ¿no constituye el solo hecho de nacer con el propósito de ser explotado, un maltrato? Evidentemente la respuesta a esta pregunta va a variar, dependiendo de qué lado de lo que es correcto hacer nos posicionamos.

El segundo error, y probablemente el más importante con respecto al concepto de maltrato animal es el trasfondo de este. Hablar de maltrato o sufrimiento solo refuerza la idea de que lo único incorrecto en nuestra relación con el resto de animales es la forma en que los tratamos y lo cruel que podemos llegar a ser. Esta visión en pocas palabras nos dice que podemos hacer lo que queramos con los animales, siempre y cuando no pasemos el límite absolutamente subjetivo del maltrato. El problema con esta visión es que convenientemente no cuestiona los privilegios que como humanos tenemos por sobre el resto de especies, porque en realidad, no estamos exigiendo su liberación ni mucho menos la abolición de la condición de esclavitud en la que ellos se encuentran, lo que estamos pidiendo al hablar de maltrato o sufrimiento es mantener nuestros privilegios, pero sin exceder ciertas barreras. Como ejemplo de esto último, podemos ver cientos de campañas a favor de una ‘explotación feliz’, lo que no es más que un cambio insignificante en las condiciones de esclavitud del animal en cuestión. Es lo que conocemos como las campañas de ‘bienestar animal’, que lo único que terminan haciendo es perpetuar la visión de que los animales existen para nosotros.

La superación de esto, es el concepto de explotación animal (que para esta entrada será sinónimo de utilización animal). Este concepto, a diferencia del anterior, busca ir a la raíz del problema y no sólo lo aborda de manera superficial. La explotación animal es lo que Tom Regan llamaría nuestro ‘error fundamental’, que no sería maltratarlos o causarles sufrimiento, más bien sería el creernos con derecho a dar uso a sus vidas, a otorgarles distintos roles para satisfacer nuestras necesidades.

Error fundamental

Desde nuestra posición de humanos, les otorgamos distintos roles o funciones a los demás animales que habitan el mundo con nosotros; a animales como vacas, cerdos o pollos no solo les otorgamos el rol de que sus cuerpos nos sirvan como alimento, sino también de proveernos de otros productos con anterioridad, como lo son los huevos o la leche. Otros animales como conejos, monos, ratas, corren similar suerte en la experimentación científica. Animales como caballos o toros son comúnmente utilizados en distintos deportes como el rodeo, la equitación o la tauromaquia. Delfines, ballenas, gorilas, leones, osos y un largo etcétera abundan en circos, zoológicos o acuarios. Para profundizar más en esto último, recomiendo consultar la sección ‘Formas de explotación animal‘.

Si realmente les hemos otorgado consideración moral a los demás animales, lo coherente es hablar de explotación o utilización animal. Reducir el debate únicamente al maltrato, al abuso o al sufrimiento, lo que estamos consiguiendo es invisibilizar un problema que evidentemente es mucho más grande que eso. Bajo esta lógica, el único camino para mantener una postura coherente es el veganismo, la difusión de los Derechos Animales, la destrucción de la mentalidad especista.

Victor Manuel

2 pensamientos en “Maltrato vs Explotación

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