Karl Popper; razón, violencia y tolerancia

En esta entrada buscaré acercar al lector a parte del pensamiento del filósofo Karl Popper, sin embargo, solo nos centraremos en aquellos aportes que hoy en día podemos rescatar para utilizarlos a favor de una mejor estrategia de educación o de difusión del veganismo. No profundizaremos en esta entrada sobre la concepción que Popper tenía de la ciencia, como tampoco lo haremos sobre el falsacionismo o el criterio de demarcación acerca de cómo distinguir ciencia de pseudociencia. Únicamente abordaremos los conceptos mencionados en el título de esta entrada. La firme postura de Popper en contra de la violencia, los métodos que debemos utilizar para combatirla, el uso de la razón como un medio para lograr acuerdos (acercamiento a la verdad) y los límites que presenta el concepto de ‘tolerancia‘. Este tridente de conceptos puede que nos resulten familiares (si ya estamos inmersos en el mundo del veganismo) o puede que no entendamos la relación existente entre ellos. Para cualquiera de los casos, espero que esta introducción sea útil para poder mejorar o replantearnos ciertas estrategias o metodologías a la hora de difundir el veganismo. De manera más específica, nos limitaremos únicamente al capítulo ‘Utopía y violencia‘ del libro ‘Conjeturas y refutaciones: El desarrollo del conocimiento científico‘, sin embargo, antes que todo, haremos un breve repaso biográfico con la intención de contextualizar.

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Karl Raimund Popper (Viena, 28 de julio de 1902 – Londres, 17 de septiembre de 1994)

Karl Popper fue un filósofo de origen Austriaco que obtendría más tarde la nacionalidad británica. Nació en 1902 y falleció en 1994. Es considerado uno de los más grandes filósofos de la ciencia del siglo XX. Como ha ocurrido con otras personalidades, Popper no se consideraba a sí mismo un filósofo político, sin embargo sus contribuciones han sido de gran aporte para esta rama de la filosofía. Su obra más destacada en este campo del conocimiento (filosofía social y política) fue La sociedad abierta y sus enemigos publicada en dos ediciones en inglés en 1945. El año de publicación no es coincidencia, pues, relata Popper que la decisión de escribirla la tomó el día que se enteró de la invasión de su pais natal por parte de la Alemania Nazi, es decir, en 1938 mediante el proceso conocido como ‘Anschluss‘. Fue una obra que causó un fuerte impacto entre los intelectuales de la época, y no tardó en ser elogiada por los mismos. Reacciones similares tuvo otra de sus más notables obras que apareció recién en 1957 titulada como ‘La miseria del historicismo’. Para Popper, ambas obras mencionadas en este texto, representan su contribución a la Segunda Guerra Mundial. Con estos textos, Popper buscaba la defensa de la libertad y la democracia liberal, que a juicio de Popper se veían amenazadas tanto por el auge del marxismo, como de ideologías de índole fascista.

Todos los aportes de Popper a la filosofía política y social tienen un mismo origen, que es el máximo aporte de este pensador a la epistemología, me refiero a su obra titulada como ‘La lógica de la investigación científica‘ (publicada en 1959). Según este texto, Popper desarrolla una teoría del conocimiento donde señala que todo conocimiento (científico o no) tiene lugar mediante un proceso de ensayo y error, además agrega que la ciencia nunca puede confirmar definitivamente una hipótesis, pero si la puede refutar utilizando lo que él denominaría el proceso de ‘falsación‘.

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Fotografía tomada a Karl Popper, escribiendo.

Ahora bien, ¿cómo conectamos esto con el veganismo? El veganismo, aparte de todo lo ya mencionado en este blog (para profundizar, recomiendo revisar la entrada ¿Qué es y qué no es el veganismo?), es una postura que utiliza como uno de sus pilares de difusión, la no-violencia. Es una postura que tratamos de encaminar de la mano de la razón, de la coherencia y la lógica. Es una postura no-violenta que trata de reformular una nueva relación entre humanos y el resto de animales que habitan el mundo con nosotros. Bajo esta mirada, las enseñanzas del epistemólogo Karl Popper resultan como mínimo, interesantes, pues el veganismo resulta ser una respuesta a la violencia que ejercemos hacia los animales no-humanos, el especismo.

A continuación, haremos un repaso por el segundo capítulo del texto ‘Conjeturas y refutaciones: El desarrollo del conocimiento científico‘, titulado ‘Utopía y violencia‘, donde Popper hace un repaso sobre dos posturas antagónicas, la violencia y la razón. Popper nos explicará el motivo para escoger la segunda y porqué debemos rechazar la primera. Según Popper, para llegar a una decisión en un conflicto, solo existen dos caminos posibles. El primero es la argumentación y el segundo es la violencia. Para Popper, es fundamental que nos esforcemos en guiar nuestras acciones (decisiones) por razones y argumentos. Esto último es lo que para Popper sería ser un racionalista.

[…] El racionalista, tal como yo uso el término, es un hombre que trata de llegar a las decisiones por la argumentación o, en ciertos casos, por el compromiso, y no por la violencia. Es un hombre que prefiere fracasar en el intento de convencer a otra persona mediante la argumentación antes que lograr aplastarla por la fuerza, la intimidación y las amenazas, o hasta por la propaganda persuasiva […]

Conjeturas y refutaciones: El desarrollo del conocimiento científico
Utopía y violencia

Karl Popper se define como una persona que odia la violencia y se asume como convencida de que debe trabajar o aportar en la reducción de esta y de ser posible, en su eliminación completa. Popper cree firmemente que la lucha contra la violencia no es inútil, de ningún modo, aunque entiende esta visión, porque, según él, es una lucha en extremo difícil. Según Popper, al igual que el, existen muchas personas que se sienten de esta manera. Señala Popper que la ‘nueva era de violencia‘ se inició con la presencia de las dos guerras mundiales y que, pese a que el nacizmo y el fascismo fueron completamente derrotados, las reales victorias de estas dos ideas fueron que -posterior a la caída de Hitler- de igual manera, se utilizaron las armas que habían sido creadas para combatirlas. Aún así, Popper no pierde esperanza, y cree firmemente en que es posible y razonable combatir la violencia porque existen ejemplos tanto en oriente como occidente de civilizaciones que prueban que es posible reducir la violencia y llevarla bajo el control de la razón. Es por esto último, que Popper se define como un racionalista, porque al igual que cree firmemente que la violencia puede ser derrotada, también cree con la misma firmeza que quien va a proporcionar esa derrota, es el uso de la razón.

Según este autor, es normal que en una sociedad existan distintas posturas, distintas opiniones y distintos objetivos. El problema viene cuando estas posturas, opiniones o intereses difieren y no hay un mediador que dirima el problema pueden haber consecuencias lamentables. Para Popper, existen solo dos opciones cuando nos encontramos ante opiniones o intereses diferentes (ambos juntos incluso); la argumentación, o la violencia. Es por esto que se necesitarán de mediadores o de juicios para llegar a acuerdos, porque, de no existir estas instancias, los problemas pueden ir en aumento hasta volverse insostenibles.

[…] Quizás es ése el motivo por el cual, al igual que muchos otros, creo
en la razón; por el cual me llamo racionalista porque veo en la actitud racional
la única alternativa a la violencia […]

Sostiene Popper, que solo podemos disminuir o controlar la violencia mientras mantengamos esta actitud de razonabilidad al tratar unos con otros en la vida social. Cabe mencionar que para Popper, esta actitud es también una muestra de humildad intelectual. Quizás -dice Popper- sólo la puedan aceptar quienes tienen conciencia de que a veces se equivocan y quienes habitualmente no olvidan sus errores. Esta actitud o postura frente a la violencia nace de la comprensión de que no somos omniscientes y que debemos a otro la mayoría de nuestro conocimiento. Es una actitud que trata, en la medida de lo posible, de transferir al campo de las opiniones en general las dos reglas de todo procedimiento legal, primero que se debe oír siempre a ambas partes; segundo, que quien es parte en el caso no puede ser un buen juez, es decir, no podría ser objetivo ni aunque se esforzara en ello.

Popper identifica algunas dificultades a las cuales hace frente la razonabilidad, una de ellas -quizá la más importante- es que se necesitan dos para poder razonar. Cada una de las partes debe -asumiendo la razonabilidad- estar dispuesta a aprender de la otra. Es imposible -sostiene Popper- mantener una discusión/conversación/debate racional con alguien que esté dispuesto a violentarte de cualquier manera (Popper señala el ejemplo de un hombre dispuesto a disparar antes de ser convencido). Asumiendo esto, significa que existen límites para la postura de la razonabilidad, así como también hay límites para la tolerancia. Dice Popper, que no debemos aceptar posturas intolerantes, ya que si lo hacemos, nos estaríamos destruyendo tanto a nosotros mismos como a la tolerancia propiamente tal.

[…] No debemos aceptar sin reservas el principio de
tolerar a todos los intolerantes, pues si lo hacemos, no sólo nos destruimos
a nosotros mismos, sino también a la actitud de tolerancia […]

KARL POPPER FALSACIONISMO

Imagen tomada del blog Araceli Rego.

Conclusión y reflexiones finales

De esta manera, Popper da respuesta a una paradoja que incluso hasta el dia de hoy parece compleja de resolver. Muchas veces como veganos nos habremos enfrentado a sujetos que señalan al veganismo como una ‘postura intolerante‘ y claro que lo es, sin embargo, a mi manera de ver las cosas, no es una postura intolerante para con los individuos, sino que lo es con sus acciones. Es una postura intolerante contra la violencia que ejercemos de manera sistemática para con el resto de animales que existen además de nosotros. El veganismo no juzga a las personas, sino que se refiere a sus actos, y si esos actos son especistas, la respuesta es el veganismo.

Pese a que Karl Popper jamás se refirió al asunto del veganismo ni a la situación de opresión que sufren los animales por parte del ser humano, sus aportes en el aspecto de la filosofía política y social resultan perfectamente abordables y combinables desde este tema (el veganismo). Creo que vale la pena aclarar que mi intención no es de ninguna manera señalar que Popper era o habría asumido el veganismo, sino rescatar ciertos aportes conceptuales que desarrolló en su obra, y que, a mi manera de analizar/estudiar el veganismo me parecen de un aporte digno a destacar. El objetivo de esta entrada es destacar el carácter no violento del veganismo, destacar el carácter racional de este y explicar cómo este autor puede sernos de utilidad en cuanto a estas dos cualidades de nuestro movimiento. Estoy plenamente consciente de que los aportes más destacados de este autor no son precisamente en el ámbito de la filosofía política/social, sino que lo son en el área de la epistemología, sin embargo, me da la sensación de que desde la epistemología (y los aportes de Popper a esta área de conocimiento) no podemos vincularlos de manera tan directa con el veganismo, que es de lo que trata este blog. Pese a que creo firmemente en que el aporte más grande de Karl Popper al mundo del conocimiento es la idea de mantener viva la duda/crítica, de cuestionar absolutamente todo y que eso es perfectamente aplicable al especismo imperante que existe en nuestra sociedad, me parece que sería correcto tratar ese tema en una entrada/publicación distinta de esta.

Victor Manuel

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