Formas de explotación animal

El veganismo, como ya sabemos, y cómo podemos revisar en este blog en prácticamente todas sus entradas, es una postura que se posiciona absolutamente contraria a todo tipo de explotación/utilización animal, pues es innecesario e injusto. La explotación animal es cultural, no biológica, por lo tanto, no necesitamos comer animales, así como tampoco necesitamos vestirlos ni utilizarlos como transporte o entretención. Existen -lamentablemente- varias formas de explotación animal. Dentro de estas formas, existen varias categorías dentro de ellas que trataremos de abordar en esta entrada, tratando de abarcar la mayoría de ellas. Haremos un repaso por cada forma de explotación animal, y a profundizar en cada una de ellas, adjuntando algunas imágenes que son representativas de cada tipo. No se utilizaran imágenes fuertes o que puedan herir sensibilidades, pues lo incorrecto no es el mal trato que se les da en cada forma de explotación, si no que es la explotación en sí misma. Además de esto, y para finalizar cada sección, responderemos a la pregunta “¿Qué podemos hacer?” para cada uno de los casos, en donde, asumiendo el veganismo, podremos posicionarnos en contra de cada una de estas formas de injusticia.

Las formas de explotación en las que profundizaremos serán; animales para alimentación (1), animales para vestimenta (2), animales para experimentación (3), animales para entretención (4) y finalmente, animales como compañía (5). Sin más preámbulos, comenzamos;

1) Alimentación

La alimentación es con mucha diferencia, la forma más masiva de explotación animal. Las cifras obviamente van variando, con números tan macro resulta difícil ser preciso, pero se estima que anualmente entre 57 mil millones y 60 mil millones de animales terrestres son asesinados para ser consumidos como alimento. A esta cifra, debemos agregarle la enorme cantidad, de animales marinos, que no son contabilizados de manera individual, sino por toneladas. Es probablemente la forma de explotación animal que significa un cambio de hábitos de manera más directa y más inmediata, porque implica, inmediatamente asumimos el veganismo, cambiar nuestro tipo de alimentación, no obstante, esto no es ninguna dificultad actualmente, porque existen cientos de otros productos que sirven como reemplazo además de otros ingredientes que habíamos dejado de lado con anterioridad para darle paso a la comodidad que implica el alimentarse de animales. Al ser la forma más masiva de explotación animal, y también la que implica un cambio de hábitos de manera más inmediata, es también, la forma de explotación animal menos rechazada, y más defendida por la sociedad. De hecho, existen centenares de organizaciones “animalistas” que supuestamente defienden los intereses de los animales no-humanos, sin embargo rara vez mencionan el dejar de utilizarlos como alimentación, una actitud, como mínimo contradictoria.

Este tipo de explotación animal tiene varias formas de presentarse. Entre ellas veremos, animales utilizados para convertirse en carne, y animales que antes de convertirse en alimento, son esclavizados para satisfacer otro tipo de demanda alimenticia.

1.1) Carne: Lo que generalmente consumimos, compramos o llamamos carne, no es más que un eufemismo para referirnos a trozos del cuerpo de lo que alguna vez fue un animal no humano. Normalmente la gente llama carne al tejido muscular de vaca o cerdo que adquieren para alimentarse, aunque cabe recordar que tanto peces como aves tienen la desgracia de entrar en esta sección. El proceso por el cual un animal es convertido en este producto no es necesario describirlo, voy a dar por supuesto que se entiende que un animal no se transforma en trozos de carne con cariños y masajes, si no que con encierro, tortura, dolor, agonía, sufrimiento, descuartizamiento y muerte.

La carne es probablemente una de las formas más fáciles de evidenciar el especismo implícito en toda explotación animal. Como ejemplo a esto, son pocas las personas que en occidente comerían carne de perros o gatos, sin embargo, a diario consumen carne de cerdos, caballos, vacas, pollos y peces. De hecho, el criticado ‘Festival de Yulin’, resulta ser la muestra más clara de que el consumir animales es cultural, y no biológico. Tenemos la misma necesidad de comer perro, que de comer cerdo, es decir, ninguna. Además, resulta la forma más clara de mostrar la desconexión que tenemos con nuestras propias víctimas y a la vez la empatía que nos generan ciertas especies a las que consideramos más cercanas. La razón por la que nos oponemos a comer perros es que a ellos los vemos a diario, entendemos que tienen intereses similares a los nuestros, mientras que un cerdo, una vaca o un pollo, es una víctima invisible, a la que jamás hemos visto y que solo veremos convertido en un producto, una vez en nuestro plato.

1.2) Leche: Es un fluido biológico que segregan las hembras de los mamíferos. La leche consumida por seres humanos es en su gran mayoría, leche de vaca, y en menor cantidad, leche de cabra. Al igual que como ocurre con todos los productos alimenticios derivados de la explotación animal, la leche se encuentra en constante publicidad por sus aportes nutricionales. La leche es recomendada comúnmente para el fortalecimiento de los huesos por el calcio que puede aportar. Lamentablemente, pocas personas parecen darse cuenta que el ser humano tiene la misma necesidad de leche de vaca o cabra, que la necesidad que tiene de leche de perra o jirafa.

Una de las excusas más recurrentes entre las personas para mantener su consumo de leche, es que, a diferencia de la carne, en la leche no se le quita la vida al animal, por lo tanto, según ellos, no estaría del todo mal consumirla. Este es un error tremendo, principalmente porque al igual que con la carne, los animales utilizados para producir leche terminan más temprano que tarde en el matadero, para que su cuerpo sea posteriormente comercializado como carne. Esto ocurre cuando la vaca baja sus niveles de productividad -a causa de la edad o las diversas enfermedades que adquieren en estos lugares- y es reemplazada por otra víctima que, en poco tiempo correrá la misma suerte. Además, la explicación o argumento de que no está mal consumir leche, porque no se le quita la vida (además de errada) es una postura que refuerza la visión de que los animales están en el mundo para nosotros y no con nosotros. Consumir leche, no es moralmente distinto que consumir carne.

1.3) Huevos: Al igual que ocurre con la leche, los animales utilizados para comercializar huevos, terminan también sus días como carne. Los pollos macho no encajan en la ecuación, pues no son ponedores de huevos, por lo tanto terminan rápidamente con su existencia en maquinas trituradoras. Las gallinas, por otro lado, corren en esta industria, similar suerte corren las vacas en la industria láctea. Son convertidas en máquinas y vistas como tal hasta que su ritmo productivo disminuye, siendo reemplazadas por nuevas ‘gallinas ponedoras‘. Estas gallinas viven normalmente en baterías no más grandes que una hoja de oficio, apiladas unas sobre otras. La mayoría de las veces son mutiladas con anterioridad para que no se dañen unas a las otras producto del hacinamiento en el que viven, y el inevitable estrés que les provoca ese tipo de vida.

Consumir ‘huevos ecológicos’ o al ‘aire libre’ representa lo mismo que consumir cualquier otro tipo de huevo, una cosificación total del animal en cuestión. De hecho, con respecto a esto, creo que esta cita (extraída de un criadero al ‘aire libre’) deja en claro la nula diferencia con respecto a la visión especista imperante en todas estas industrias y sus consumidores;

-¿Cada cuanto tiempo hay que renovar las gallinas ponedoras?

-Más o menos cada año y medio o dos años, a partir de esa fecha baja la productividad, y aunque en tamaño ponen los huevos más grandes el número disminuye de forma importante. A los dos años las gallinas se venden para carne, van al matadero de aves y se trae una nueva remesa. Antes de eso hay que limpiar bien la nave, desinfectarla, hay que pasar unos controles y ya se puede meter otro nuevo lote de gallinas.

Consumir huevos, no es moralmente distinto que consumir ‘huevos ecológicos‘ o de ‘gallinas en libertad‘, y ambos, tampoco son distintos de consumir cualquier producto de origen animal.

¿Qué podemos hacer?

Debemos dejar atrás los productos de origen animal, pues, seguir consumiendolos atenta directamente contra los intereses del resto de animales sometidos a este tipo de explotación, y si entendemos que sus intereses, no son distintos a los intereses nuestros, debemos realizar este cambio de hábitos. Al llevar a la práctica el veganismo, debemos dejar de consumir todo tipo de carnes (carnes rojas, blancas, pollo, peces), todo tipo de lácteos (leche, queso, yogurt, helados), además de huevos, miel y otros productos como gelatina o ciertos colorantes. Esto actualmente no representa ninguna dificultad, claro que es un cambio importante, pero es perfectamente aplicable. Hoy en día nos encontramos con centenares de productos que han llegado a sustituir a los productos de origen animal (tanto gastronómica como nutricionalmente), por lo tanto, aplicar el veganismo a una dieta, es perfectamente posible y saludable. Existe en el mundo de la nutrición y la dietética un consenso general, las ‘dietas veganas’ son saludables en cualquier etapa de la vida, incluida la lactancia, la niñez y la vejez. Además ayudan a superar y evitar cierto tipo de enfermedades. Ahora bien y con respecto a esto último, nunca debemos dejar de ser asesorados por un profesional en el tema. Tampoco debemos creer que el veganismo es una dieta, debemos por el contrario, siempre recordar que el veganismo antes de ser una puesta en práctica, es un proceso mental en el que le otorgamos consideración moral al resto de animales.

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2) Vestimenta

La utilización de animales para vestimenta es una de las formas de explotación animal más comúnmente rechazada por la sociedad. Cientos de campañas monotemáticas de diversas organizaciones se han realizado para posicionarse en contra de esta industria, también conocida como ‘industria peletera’. Lamentablemente estas organizaciones o incluso rostros televisivos caen en especismo, pues este tipo de utilización animal no tiene nada distinto a cualquier otro, moralmente hablando.

Se calcula que la industria peletera, anualmente le quita la vida a más de 20 millones de animales cazados con este fin, y otros 40 millones de animales criados en granja con el mismo propósito. Los productos derivados de este tipo de explotación animal por lo general se resumen en; pieles, lana y cuero (aunque estas no son las unicas). Haremos un breve repaso por ellas, incluyendo además de las mencionadas, a la seda y las plumas.

2.1) Pieles: Los animales criados para ser comercializados como pieles son, visones, zorros, hurones, chinchillas, perros, conejos, gatos, leopardos, lobos, mapaches y nutrias. La mayoría de estos animales son criados para este proceso, en granjas destinadas a esta industria, aunque pueden obtenerse (en menor medida) también mediante la caza o el proceso de compra-venta.

2.2) Lana: Es un tipo de pelo que cubre el cuerpo de algunas especies animales, comúnmente relacionado a ovejas y carneros. Este tipo de pelaje es utilizado y comercializado en la industria textil.

2.3) Cuero: El cuero es la piel de los animales una vez que es curtida, es decir, tratada mediante productos químicos para evitar su descomposición y conseguir así su conservación y posterior uso comercial. Los principales animales que se utilizan para hacer cuero son vacas, cabras, ovejas y caballos, pero también son usados  nutrias, ciervos, cerdos, reptiles y hasta tiburones. El cuero es -normalmente- un subproducto de la industria de la carne o la industria láctea, pues no sería rentable si fuera una industria únicamente dedicada al cuero. Existe la creencia errónea de que al tener esta categoría, es un producto que no causa ningún daño extra al que los animales ya de por sí son sometidos, no obstante, la utilización de cuero, la igual que cualquier otro producto de origen animal, atenta directamente contra los intereses fundamentales de ellos, y fomenta la visión de que está bien darles uso para nuestra conveniencia.

2.4) Seda: Es un hilo fino formado por el líquido que segregan algunos insectos (gusanos y arácnidos) que se solidifica en contacto con el aire, aunque la que se utiliza en la industria textil y es comercializada es la seda producida por un tipo de gusanos llamados ‘Bombyx mori‘, o mejor conocido de manera especista, como el ‘gusano de la seda‘. La seda se utiliza comúnmente en prendas de vestir, como lo son pijamas, batas, ropa interior, camisas o blusas, no obstante también ha sido utilizada en objetos que escapan de esta clasificación, como lo son, paracaídas, chalecos antibala o neumáticos de bicicleta.

2.5) Plumas: Normalmente, las plumas son un subproducto de la industria avícola, aunque también existen criaderos utilizados con el único objetivo de comercializar plumas. Existen dos tipos, las plumas y los plumones. Las primeras son el plumaje más superficial del ave que tiene caracteristicas más protectoras que de aislación. Por otro lado, el plumón corresponde al plumaje que se encuentra situado en el cuello, pecho o en el vientre de las aves, posee cualidades de aislación térmica, por lo que generalmente son utilizadas en vestimenta de abrigo o ropa de cama. Los animales utilizados para quitarles sus plumas suelen ser patos, pollos y gansos.

Ninguna de estas cinco formas es distinta moralmente de la otra. En ninguna de las cinco se respeta al animal por lo que es, un ser sintiente con intereses propios. Se le mira como un recurso, o como un proveedor de recursos, no muy distinta a la mirada que se les da en cualquier otro tipo de las explotaciones animales que estamos revisando en esta entrada.

¿Qué podemos hacer?

Al igual que con la utilización para animales en alimentos, nuestra respuesta más firme y además, la única coherente es el veganismo. El dejar de utilizar estos productos nos hará dejar de ser parte de esta industria. Podemos perfectamente sustituir los productos de origen animal que esta industria nos entrega, por materiales sintéticos en reemplazo, o simplemente utilizando otro tipo de materiales. Si podemos vivir sin alimentarnos de animales, te aseguro que podemos vivir sin vestirlos.

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3)  Experimentación

Este tipo de utilización animal se refiere a la experimentación con ciertas especies animales en investigaciones científicas. Se calcula que se utilizan más de 100 millones de animales vertebrados. Los animales no vertebrados o que son muy jóvenes no están incluidos en estos números, por lo tanto, evidentemente, el total es mucho mayor a los 100 millones iniciales. Más allá de los números, así fueran los animales usados en esta categoría muy pocos, esto seguiría siendo incorrecto, pues evidentemente son prácticas especistas que de ninguna manera justificaríamos si seres humanos fueran las víctimas. Existe una gran contradicción en este tipo de explotación animal, pues, generalmente se recurre a justificar con que los animales utilizados para estos propósitos son muy similares a los seres humanos, por lo tanto las conclusiones a las que puedan llegarse con estos experimentos serían del todo útiles para la humanidad. La contradicción llega cuando analizas este mismo argumento pero desde un punto de vista ético. Si tan similares son a nosotros, ¿no sería lo correcto otorgarles la misma consideración moral? Si entendemos que los animales tienen intereses fundamentales idénticos a los nuestros, lo correcto es tratar esos intereses con el mismo énfasis que le daríamos a los  intereses propios, pasarlos por alto, o incluso ignorarlos o negarlos, es caer en una discriminación arbitraria, discriminación no muy distinta a negarle intereses a mujeres por ser mujeres, o a personas extranjeras por ser extranjeras.

El origen o la manera en que se obtienen los animales para experimentación científica es variada, y va desde la crianza con este único objetivo, la caza u obteniéndose mediante compras y ventas de estas especies. Los animales más comúnmente utilizados para experimentación científica son los siguientes; ratas, ratones, cobayas, conejos, perros, gatos, jerbos, hamsters, hurones, primates no-humanos, ovejas, cabras, vacas, cerdos, distintos tipos de aves, distintos animales acuáticos, reptiles y lamentablemente un largo etcétera. En esta entrada vamos a profundizar en probablemente la más común de todas las formas de experimentación animal, las pruebas de toxicidad, derivadas de la toxicología.

La toxicología es, en resumidas cuentas, el estudio científico de sustancias que dañan a los organismos vivos. Existen distintas ramas, como la ecotoxicología o la toxicología alimentaria. Las pruebas de toxicología en animales sirven para que productos como shampoos, aerosoles, jabones, fármacos, productos de belleza y otros a los que nos vemos expuestos puedan ser comercializados.

“Las pruebas de toxicología se emplean para determinar la toxicidad de los productos químicos que utilizamos o a los que estamos expuestos, así como para proporcionar información acerca de la potencia de sus efectos tóxicos. Estas pruebas ofrecen información sobre los productos químicos industriales, los productos farmacéuticos y los productos naturales, como los compuestos por plantas, bacterias y hongos.

La gran mayoría de las pruebas de toxicidad con animales se realizan para los productos farmacéuticos, aunque también se someten a ensayo otros productos químicos de interés para la salud humana, la salud animal o el medio ambiente. Los productos domésticos rara vez son testados con animales, a menos que exista una razón específica: un herbicida con la etiqueta «seguro para los animales domésticos» tendrá que haber sido testado para determinar su toxicidad para los animales. No obstante, estos productos a menudo contienen ingredientes químicos que sí se someten a pruebas de toxicidad, incluyendo pruebas con animales”

Lamentablemente, esta no es la única forma de experimentación en animales. Las pruebas de toxicidad son solo la forma más visible y más criticada de ellas, pero no debemos olvidar que los animales utilizados para experimentación también y de manera bastante común están sometidos a otro tipo de pruebas, como lo son las pruebas psicofarmacológicas (efectos de los fármacos o medicamentos en los procesos psíquicos), las pruebas fisiológicas (pruebas que se realizan para medir la reacción física a ciertos factores externos), o las pruebas teratológicas (estudio de las malformaciones o casos alejados del patrón común).

¿Qué podemos hacer?

A diferencia de otros tipos de explotación animal, en la experimentación no somos nosotros, como consumidores, directamente responsables. En la alimentación o la vestimenta por ejemplo, somos nosotros los que elegimos directamente un producto que fue parte del cuerpo de un animal, por lo tanto, lo cosificamos. Sin embargo, en la experimentación no ocurre lo mismo, no somos nosotros quienes elegimos que los animales pasen por esto, pues los productos que compramos como útiles de aseo, jabones o shampoo no son parte del cuerpo de los animales utilizados para esto. Quienes eligen que esto siga ocurriendo es la comunidad científica que defiende estas prácticas, por lo tanto, lo que podemos hacer y que está al alcance de nuestras manos, es evitar en todo lo posible la utilización de productos que sepamos que impliquen este tipo de experimentación, sin embargo, no resulta tan fácil o evidente como con la alimentación o la vestimenta, pues muchos productos no son testeados en animales, pero sí lo son algunos de los componentes del mismo. Además, debemos informarnos con respecto a alternativas a la experimentación animal y rechazar siempre toda forma de explotación que los involucre.

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     4) Entretención

Esta forma de explotación animal suele asociarse a una forma ‘amistosa‘ o ‘educativa‘ de tratar a los animales. Con entretención, nos estamos refiriendo a que los animales utilizados en esta categoría, cumplen la función de ser parte de un espectáculo. Los ejemplos en esta sección son también muy amplios, y muy distintos si comparamos diferentes lugares del mundo. Por ejemplo en Chile se practica el rodeo, pero no son comunes las peleas, de perros o de gallos. En españa existe la tauromaquia, las corridas de toros. Dentro de esta categoría también encontramos a los circos con animales, los acuarios, delfinarios y zoológicos. También se consideran animales para el entretenimiento, aquellos que son sometidos a participar en algunos deportes, como lo son la cacería, las carreras de distintas especies (caballos-perros), la equitación, la pesca deportiva, etc. Haremos un repaso por algunos de estos ejemplos;

4.1) Zoológicos: Son prisiones para ciertas especies de animales consideradas exóticas, ya que difícilmente pueden ser observados de manera natural en el lugar en que se encuentran. Por lo mismo, una de las justificaciones más repetidas para la existencia y conservación de los zoológicos, es que estos lugares resultan educativos para la comunidad que posee el zoológico, pues los animales que viven encerrados en él, no pueden ser vistos de otra manera. Lo único que puede aprenderse o reforzarse en estos lugares es el especismo, a ver a los animales como seres que existen con un único propósito, sernos de utilidad. Los animales utilizados para zoológicos son muy variados, grandes felinos, elefantes, jirafas, serpientes, todo tipo de aves, primates, rinocerontes, osos, hipopótamos y un largo etcétera.

4.2) Tauromaquia: Es definida por el Diccionario de la Real Academia Española como “el arte de lidiar toros”. Es una práctica que tiene presencia incluso en la Edad de Bronce, es decir, es una tradición milenaria, aunque claramente, la tauromaquia practicada en sus inicios no es la misma que se realiza hoy en dia. Su expresión más moderna es la llamada ‘corrida de toros’, un espectáculo que nació en España en en siglo XII.

Hoy en día, el término ‘tauromaquia’ engloba tanto la realización de este espectáculo, además de todo lo que está detrás de él, como lo son la vestimenta, los entrenamientos, el público, el marketing, etc. Consiste en un ‘combate’ entre hombres y toros. Un hombre dotado de una capa y una espada desafiando en la arena a un Toro. Es un <<combate>> tan coreografiado, practicado e injusto, que termina con la muerte del toro en el espectáculo.

Podemos dar con muchas definiciones de tauromaquia, normalmente definiendola como arte, disciplina o deporte. Cada una evidenciando la injusticia implícita en esta práctica de maneras similares. Un ejemplo a continuación de un sitio web dedicado a esta práctica;

“La Tauromaquia es, por encima de todo, una compilación de las técnicas, los saberes y las intuiciones que regulan la milenaria lucha entre la inteligencia del hombre y la fiereza de un ser irracional”

Una definición notoriamente conveniente y cargada de especismo.

4.3) Equitación: Es la práctica de montar a caballo. Es considerado un deporte, teniendo presencia incluso en los Juegos Olímpicos. La equitación básica consiste en aprender y dominar las habilidad fundamentales para poder ejercer control sobre el caballo. En un nivel más avanzado, la equitación se utiliza para saltar, realizar carreras, acarrear animales utilizados como ganado o solamente exhibición.

Veremos, al igual que con el caso de la tauromaquia, una definición de un sitio dedicado a esta práctica que evidencia la visión que como seres humanos tenemos de los animales; seres sin valor inherente a los que les otorgamos distintos roles a los cuales les podemos dar uso;

“La equitación no es solo un deporte, es el arte de mantener el control preciso sobre un caballo, así como los diferentes modos de manejarlo”

No podemos hacer ninguna diferenciación con respecto a esa definición, si cambiamos la palabra ‘caballo’, por la palabra ‘vehiculo’ o ‘automovil’ o cualquier otro objeto que venga al caso, lo que evidencia la visión especista, la cosificación absoluta que se tiene de estos animales utilizados con este propósito.

4.4) Circos con animales: En este espectáculo, los animales son utilizados como parte de la performance o coreografía realizada con el fin de mantener al publico entretenido. Realizan todo tipo de rutinas que aprendieron a través de su proceso de esclavización. Los animales utilizados en los circos, viven evidentemente privados de libertad, permanentemente encerrados en jaulas o remolques, normalmente encadenados. Además muchos de ellos deben soportar largos viajes en las peores condiciones. Producto de todo esto, muchos de ellos desarrollan diversas enfermedades que se manifiestan en sus comportamientos, como tambalearse de lado a lado, automutilarse, morder los barrotes, golpearse la cabeza, etc.

¿Qué podemos hacer?

No asistir a estos lugares. Existen diversas formas de entretención, casi ilimitadas, en las que no se necesita recurrir a animales para llevarlas a la práctica. Deportes que no necesitan animales existen cientos, por ejemplo. Por otro lado, es totalmente posible educarse con respecto al resto de animales que habitan el mundo con nosotros sin la necesidad de privarlos de libertad. Nadie niega la diversión, ni el deporte, ni el conocimiento, lo que el veganismo niega y rechaza es la utilización de animales en todas sus formas. No podemos justificar la esclavitud porque es entretenida, o porque es educativa, jamás lo haríamos si los esclavizados fueran humanos, tenemos la obligación de aplicar ese mismo razonamiento pero esta vez, a los animales no-humanos.

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5) Mascotismo

Esta es probablemente la forma de especismo más polémica, ya que, algunas personas jamás pensarían en agregarla como una forma de utilización o explotación animal, de hecho, lo catalogan como justo lo opuesto a esto. Muchas veces el mascotismo está disfrazado de ‘buenas intenciones‘, de ‘amor por los animales‘, de ‘tenemos que hacer algo ahora‘ y un largo listado de explicaciones cargadas de mucha pasión, pero poca objetividad.

Existen ciertas especies a las que solemos otorgarle el rol de compañía. De hecho, los llamamos precisamente ‘animales de compañía‘ o más simple aún, ‘mascotas‘. Ambos conceptos están errados y solo sirven para perpetuar la visión de que ciertos tipos de animales nacen con un único propósito que es servirnos a nosotros, en este caso, servirnos como compañía o adorno. Decir que un animal es *de* compañía, es equivalente a decir que un animal es *de* circo o que un animal es *de* granja. Ninguna de estas formas existe realmente. Lo que existe son animales esclavizados para cumplir esas funciones. Tratar a los animales como sujetos destinados a cierta función, incluso desde el lenguaje, es naturalizar la condición de esclavitud en la que se encuentran.

Esta forma, muchas veces es disimulada con un concepto que se posiciona como opuesto al especismo, pero no lo es. Me estoy refiriendo a aquellos sujetos que se autoproclaman como ‘animalistas‘, y basan su movimiento en una obsesión por normalmente dos especies; perros y/o gatos. Lamentablemente estos sujetos caen también en especismo, pues ignoran directamente todas las otras formas de explotación animal para dar énfasis a aquellas especies que si entran en el limitado círculo de consideración moral de estos individuos. Resulta como mínimo irrisorio que un movimiento llamado ‘animalista‘ en realidad deje afuera al 95% de animales en el planeta (probablemente más), y se preocupe del porcentaje mínimo restante. Consideran las ‘leyes de protección animal‘ o a las esterilizaciones masivas como grandes avances, pero desconocen que los animales a los que ellos defienden sin ninguna autocrítica de por medio, sufren las mismas consecuencias que todo el resto de animales mencionados en este resumen de las formas de explotación animal, el especismo.

¿Qué podemos hacer?

Antes que todo, debemos dejar de naturalizar los roles de los animales. Todos los roles que los animales cumplen para satisfacer necesidades humanas son roles impuestos por nosotros mismos y por conveniencia de nosotros mismos. Por lo tanto -y con respecto a la utilización de animales como compañía- debemos dejar de llamarlos como tal, no son animales de compañía, tampoco son mascotas, no son adornos, accesorios o juguetes. Son, al igual que nosotros, seres con intereses propios que debemos respetar. Debemos cambiar los conceptos que utilizamos para referirnos a ellos. Algunos términos más adecuados para referirnos a los animales que comparten la vida con nosotros son; ‘los otros animales’, ‘el resto de animales’, ‘animales no humanos’, ‘amigos’, ‘compañeros’. Además, también debemos dejar atrás el referirnos a nosotros mismos como sus ‘dueños‘. Algunos conceptos más apropiados para esto podrían ser; ‘tutor’, ‘compañero’, ‘guia’, ‘amigo’. Por lo mismo, jamás debemos comprar o vender animales, porque reforzamos la idea de que están para servirnos, y que se puede lucrar a través de la crianza, reproducción y venta de determinadas especies. Tampoco debemos acceder a cirugías puramente estéticas, como lo son el recorte de orejas, o de cola.

Nuestra respuesta a esto, es promover la adopción responsable de animales que se encuentren en situación de abandono, de ser posible entregarles un hogar, cuidarlos y respetarlos. Además, debemos tener en claro que todas las malas experiencias por las que puedan pasar este tipo de animales, como lo son los envenenamientos, los atropellamientos, los abandonos y en general, cualquier tipo de abuso que un humano comete contra ellos, no es distinto a las injusticias que se cometen contra todo el resto de animales que habitan con nosotros, y que todos estos abusos tienen el mismo origen común, el especismo

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A modo de conclusión, vale la pena recalcar que ninguna explotación es peor que otra. El veganismo se opone a todas y cada una de ellas de igual manera porque todas representan lo mismo; la violencia sistemática que ejercemos hacia los otros animales. Si cometemos el error de elegir una por sobre la otra, caemos en especismo, ya que, estaríamos privilegiando a un tipo de animal, en un determinado tipo de explotación y dejando atrás a todo el resto. Lo coherente es que si nos oponemos a la explotación animal, hablemos de veganismo, y con esto las abarcamos todas.

Victor Manuel


Referencias

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3. Bombyx moriEs.wikipedia.org. Retrieved 23 August 2017, from https://es.wikipedia.org/wiki/Bombyx_mori

4. La pluma y sus características – Blog La Cumbre. (2016). Blog La Cumbre. Retrieved 23 August 2017, from http://www.lacumbreonline.cl/blog/equipo/la-pluma-y-sus-caracteristicas/

5. Evaluación de la toxicidad de los productos químicos | ari.info. (2009). Animalresearch.info. Retrieved 19 August 2017, from http://www.animalresearch.info/es/el-diseno-de-la-investigacion/toxicologia-quimica/evaluacion-de-la-toxicidad-de-los-productos-quimicos/

6. Psicofarmacología – Ciencias de la Conducta. (2008). Conducta.cl. Retrieved 22 August          2017, from http://www.conducta.cl/psicofan.htm

7. Tovar, L., & perfil, V. (2017). Acerca del uso de     medicamentos. Filosofiavegana.blogspot.cl. Retrieved 22 August 2017, from http://filosofiavegana.blogspot.cl/2017/08/acerca-del-uso-de-medicamentos.html

8. La tauromaquiaEspanolsinfronteras.com. Retrieved 23 August 2017, from http://www.espanolsinfronteras.com/CulturaEspanola22Lascorridasdetoros.htm#Concepto_de_Tauromaquia

9. TauromaquiaEs.wikipedia.org. Retrieved 23 August 2017, from https://es.wikipedia.org/wiki/Tauromaquia

10. Sandoval, N. (2017). Conceptos claves para la educación veganaEticaracional.wordpress.com. Retrieved 23 August 2017, from https://eticaracional.wordpress.com/2017/08/21/conceptos-claves-para-la-educacion-vegana/